jueves, 7 de abril de 2011

OSCURIDAD

No me acuerdo de cómo fue el principio, ni tan solo que parte de todo fue real o no…
Cuando me di cuenta ya estaba caminando por aquel oscuro túnel. Solo caminaba, paso tras paso, si encontrar luz alguna que me indicara donde estaba la maldita salida. Cómo era posible que nadie fuese capaz de cogerme de la mano y ayudarme, de decirme alguna frase que me hiciera recapacitar, saber de qué manera había llegado hasta ese lugar, y poder así encontrar la salida.
Ahora sé que aunque hubieran querido ayudarme, no lo habrían logrado. No les escuche, no tenía intención de hacerlo en ese momento. Me parecían tan absurdos sus consejos…Y  mientras que me adentraba aún más en el túnel, todo era cada vez más y más oscuro. A veces tropezaba en mi camino, porque me parecía escuchar aquellos susurros que intentaban ayudarme, pero , no eran más que meros susurros. Me decían que me echaban de menos, que querían volver a verme.
Y no, no era tan fácil como podía parecer. A medida que iba pasando el tiempo me iba acostumbrando a esa oscuridad que se adueñaba de cada trocito de mi alma. Cualquier pequeño rastro de luz me cegaba, y me alejaba de mi vida.
Se convirtió en algo tan normal y monótono que ni me acordaba de que antes hubo claridad, que no todo había sido aquel túnel q parecía no tener salida. No me acordaba de lo bien que me lo pasaba allá fuera, del calor de un abrazo sincero, de aquellas personas que significaban tanto para mí. A los susurros… hacía ya mucho tiempo que había dejado de prestarles atención.
¿Cómo era posible que me estuviera ocurriendo todo eso?  Pero era posible, y de hecho me ocurrió. Y jamás se me pasó por la cabeza que alguna vez me llegaría a pasar.
Y aún así llega un momento en el que no te acuerdas de cómo eras, de aquellas sonrisa que tanto le gustaba a los que te rodeaban…
No sé cómo ni cuándo tome la decisión, una decisión que según dicen no todo el mundo es capaz de tomar y que gracias no sé qué pude asumir. Lo hice.
Rompí el espejo en mil pedazos. Si, como podía aquel objeto haberme llevado hasta esta situación, hasta verme horriblemente corpulenta pesando tan solo 30 kilos. No, sabía que aquello no era verdad.
Ahora solo soy capaz de dar las gracias por haberme dado cuenta. Solo hacía falta ponerse unas gafas de sol y acostumbrarme de nuevo a la luz, esa luz tan bonita, que me demuestra día a día que tomé la decisión correcta. Qué no seguí aquel túnel ni aquella oscuridad, que como se ahora, no tenía salida… o tal vez sí.
Y.A